Por Alba Martínez Rebolledo

Si bien la violencia de género lleva trabajándose en las aulas desde hace ya varios años, no dejan de aumentar los casos de violencia machista en menores de 20 años. Es difícil dilucidar si esto es porque las jóvenes están más concienciadas y denuncian más o si se están acrecentando los casos, teniendo en cuenta que solo conocemos un tanto por ciento bastante bajo de ellos y normalmente los más graves. El tema se está tratando en muchos centros educativos, pero a veces el mismo profesorado no conoce bien las características de la violencia de género o bien no saben trasladar sus ideas ni dar las claves para prevenirlo. El discurso se acaba centrando en el rechazo a los asesinatos, pero no atiende cómo identificar una relación insana ni los primeros signos de la violencia.

Además, la entrada masiva de las redes sociales en la vida de los/las jovenes hace que la violencia pueda darse de múltiples formas y a tiempo completo. Reconocer los tipos de ciberviolencia machista como el ciberacoso y el cibercontrol para detectarlos y evitarlos es clave para la juventud actual.

Desde el año 2014 comenzamos a trabajar en Extremadura la prevención de la Violencia Sexual con el Programa Irene y lo hemos trasladado a otras localidades, pues la sensibilización con el tema por parte de las instituciones se está viendo incrementado, sobre todo desde el incidente en el que cinco jóvenes asaltaban sexualmente a una chica de 18 años en los San Fermines en el año 2016, una agresión muy mediática que ha puesto el tema de actualidad.

Se siente la necesidad de mejorar la formación en estos temas por parte de toda la comunidad educativa: los padres y madres no saben cómo tratarlo, los y las docentes no tienen herramientas suficientes y en los institutos los chicos y las chicas reclaman que se les llegue con otros métodos.

Hay una preocupación social, profesional y en específico, de los mismos jóvenes. No se les habla de sexo ni de cómo tener unas relaciones sexuales satisfactorias porque la educación sexual se centra en la anticoncepción. Eso implica que no saben como generar un buen diálogo con la pareja o compañero/a sexual para declarar sus deseos, ni cómo poner límites o aceptarlos. Aquí es donde entra el tema del consentimiento y de ver que debemos dejar de hablar del no es no y hablar más del deseo sexual.

En este sentido el profesorado se encuentra muchas veces perdido y el objetivo es otorgar recursos y herramientas prácticas, desde ampliar el argumentario para trabajar este tema, hasta conocer algunos métodos de cómo trasladarlo, pasando por ejemplos de actividades y modelos de talleres. También recomendaciones sobre qué decir, cómo actuar o cómo responder ante preguntas y comentarios que afianzan mitos y estereotipos para romperlos.

Marisa Rebolledo y yo traemos nuestras experiencias en las aulas en los últimos años. Ambas somos docentes y pedagogas especializadas en igualdad de género y nos haremos cargo del material y la tutorización del curso Prevención Educativa de la Violencia Sexual y de Género con Jóvenes. Pretendemos trasladar a otros/as docentes y agentes educativos que trabajan con adolescentes y jóvenes lo que hemos aprendido poniendo en práctica talleres con adolescentes y jóvenes. Ambas, que formamos parte del equipo coordinador de Ágora Espacio de Formación Feminista, hemos puesto en marcha este curso on-line de 100 horas. Este curso no será teórico ni se limitará a responder un test con 3 opciones de respuestas. Será práctico y dinámico, las personas matriculadas deberán trabajar y poner en practica los conocimientos aportados, investigando, participando en los foros, buscando nuevos recursos y diseñando un programa propio para trabajar estos temas, todo ello asistido y guiado por las tutoras.

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