Ana de Miguel y Laura Favaro


Has leído los periódicos, has visto las noticias. ¡El feminismo ha vuelto!

(Revista femenina, 2015)

En los últimos años algunas ideas feministas han adquirido una gran visibilidad y aparente aprobación por toda la cultura popular o de masas. Sea desde los omnipresentes y poderosos mundos de la publicidad (con su femvertising), el cine (Emma Watson, Wonder Woman…), las series (Lena Dunham, El cuento de la criada) o la música pop (Miley Cyrus, Beyoncé…), en los desfiles de alta costura (Chanel, Dior…) o en la multitud de hashtags que permean las redes sociales, hemos podido observar el auge del feminismo como buzzword, trending topic e identificación de moda: “The New Do: Calling Yourself a Feminist, anunciaba la revista estadounidense Glamour en 2013. En España un poco después Cosmopolitan nos informaba sobre “La revolución feminista que arrasa Hollywood”, y el mes pasado declaraba que: El Girl Power está más de actualidad que nunca”.

¿Qué está pasando? ¿Cómo interpretar esta nueva situación? Apliquemos la teoría crítica y la “hermenéutica de la sospecha”. Vamos a ver. Mientras las revistas femeninas celebran que “El nuevo feminismo es cool”, sus más icónicas representantes hacen temblar al patriarcado con manuales y manifiestos que reivindican su derecho a ser sexy” e instruyen a las jóvenes que “lo puedes convertir en lo que quieras”, que hay tantos feminismos como mujeres. Cualquier persona, cosa o acto, nos aseguran, puede ser feminista: Hugh Hefner, unas bragas, dar las campanadas medio desnuda, la pornografía. Y no olvidemos la “gestación subrogada feminista” ni la “prostitución feminista”.

Cualquier persona, cosa o acto, nos aseguran, puede ser feminista: Hugh Hefner, unas bragas, dar las campanadas medio desnuda, la pornografía.

En las sociedades actuales, estructuradas por el patriarcado así como por el capitalismo neoliberal, se nos interpela como negocios, marcas o productos que deben circular por el mercado. Sobre todo en el caso de las mujeres, esto se debe siempre de dotar de sentido a través del mantra “yo elijo libremente” y acompañado de un repudio activo hacia cualquier noción de contexto y estructura social, de influencia o presión externa. Otro aspecto central del proceso de pornificación cultural  es convencer a las mujeres, especialmente a las jóvenes, de que su vida mejora notablemente al abrir las puertas a la mercantilización de sus cuerpos y su “capital erótico”. Y bien irracionales serían si no se plantearan aceptar lo irremediable, que los hombres son de Marte, ellas de Venus y de ahí se sigue que nada sustancial puede cambiar, por ejemplo, que los hombres “por naturaleza” siempre consumirán pornografía y prostitución. En un giro reactivo, que entronca con otras reacciones del pasado pero presenta características propias, toda reflexión crítica sobre estas nuevas realidades se tacha de anti-feminista, y hasta de “excluyente” o “fóbica”.

En el curso Patriarcado y neoliberalismo: Guía para analizar los retos y debates del feminismo contemporáneo reflexionamos sobre cómo el feminismo, un proyecto emancipador que lucha por una transformación radical de un mundo injusto y desigual está siendo objeto de trivialización, banalización e individualización…   

“Feminist as fuck”. ‘Bragas feministas’ en www.etsy.com (“también ofrecemos camisetas a juego”).

“Feminist as fuck”. ‘Bragas feministas’ en www.etsy.com (“también ofrecemos camisetas a juego”).

Cuestionemos el uso del feminismo como un nicho comercial para hacerse hueco en el mercado, como estrategia de branding para diferenciar las marcas. Sospechemos sobre por qué es precisamente el feminismo la única perspectiva y militancia que tiene que integrar una afirmación y su contraria. El todo vale es un gesto individualista y conformista, deshace significados y valores, anula la necesidad de deliberar sobre qué valoramos, qué rumbo queremos tomar como sociedad. Como todo movimiento social y como toda tradición teórica y política, el feminismo necesita un núcleo duro de creencias compartido para poder trabajar, organizarnos, articular un conjunto coherente de reivindicaciones. Para que no nos quiten eso que nos hace tan fuertes: la unión dentro de la diversidad. Con más de dos siglos de existencia, constituye una lucha tenaz contra un mundo injusto. Presenta una visión revolucionaria, radicalmente diferente al modelo patriarcal de la sociedad y del ser humano. Proyectos alternativos al ‘esto es así, y así lo tienes que aceptar’, al ‘si no te afecta, no es tu problema’. Proyectos colectivos más allá del ‘a mí personalmente me gusta’ o ‘a mí personalmente me pone’. Nos ofrece una potente caja de herramientas, una nueva red conceptual y munición analítica que nos ayuda a desenmascarar las estrategias del poder para perpetuarse: invisibilización y silenciamiento, cooptación, banalización, mercantilización y cosificación, tergiversar, reformular ideas y prácticas arcaicas como transgresoras, crear nuevos sentidos comunes (“todo se debe de poder comprar y vender”…) para asegurarse el consentimiento general con el orden social, y un largo etcétera.

CURSOS_2018-11

El curso propone un espacio para la reflexión y para el desarrollo de habilidades que permitan analizar de manera crítica una serie de retos y debates clave del feminismo hoy en día, como son el sistema prostitucional, el comercio de los vientres de alquiler o la vuelta acrítica a nociones sobre la feminidad y la masculinidad que parecían ya superadas. Está dirigido a toda persona que quiera entender cómo se re/produce el poder como resultado del entretejido entre ideologías e intereses patriarcales y neoliberales. En términos generales, el curso proporciona recursos para responder a un interrogante crucial para todas las personas comprometidas con la lucha por un mundo más justo: ¿Cómo se reproduce la desigualdad entre mujeres y hombres en las sociedades formalmente igualitarias e incluso con políticas activas de igualdad? No son sencillas ni son siempre evidentes las respuestas a este interrogante, que se torna aún más confuso en tiempos de (¿anti?)feminismos cool. Sus reformulaciones neoliberalizadas no son parcela exclusiva del mercado y los medios, sino que están manifestándose en múltiples espacios, entre los que se encuentran, y cada vez más, los del pensamiento y activismo feminista. Es, pues, aún más urgente que recuperemos la ilusión por la posibilidad de cambio y que nos detengamos a pensar, a conceptualizar bien la realidad. Solo un buen análisis nos permite comprender dónde estamos, por qué, y cómo nos organizamos para avanzar hacia otras realidades. Recordemos que no hay nada más práctico que una buena teoría.